miércoles, 2 de enero de 2013

Papá, mamá, ¡quiero que los Reyes me dejen una mascota!

¡Cuántas veces hemos escuchado está frase de nuestros hijos! Y es que hace poco hemos leído un interesante artículo en la Opinión de Tenerife sobre el regalo de mascotas en Navidad.

Los niños son, en muchos casos, la puerta de entrada a los hogares para los perros. Son ellos los que insisten en tener un animal, pero cuando llegan las obligaciones y responsabilidades, los más pequeños, no siempre están dispuestos a ayudar y participar. En muchas ocasiones, son los adultos quienes acaban haciéndose cargo del perro a regañadientes; una situación que acaba en el fracaso de la convivencia con el animal.

Para que el niño y toda la familia puedan disfrutar de la experiencia única que es convivir con nuestro amigo peludo, hay que sentar unas bases sólidas, sobre las que poder construir la convivencia con el animal, como un miembro más de la familia.

El niño debe aprender y entender que la mascota es un ser vivo dependiente de su familia humana. Hay que explicarle las obligaciones diarias que llegarán junto con su nuevo amigo: pasearle, llevarle al veterinario, ocuparse de su comida, cepillarle. Nuestro hijo debe participar en estas responsabilidades para que comprenda que nuestro amigo no es un capricho y que su tenencia implica sacrificios.

Si el niño es el único miembro de la familia que desea tener una mascota es mejor no ceder a sus presiones. Tener un animal tiene que ser fruto de una decisión consensuada por parte de toda la familia. De no ser así, surgirán desavenencias alrededor del animal y es posible que acabe abandonado.

Una buena forma de mostrar al niño la cara más cruel del abandono de animales, es llevarle a un albergue, donde compruebe, de primera mano, lo que ocurre con un perro que no ha sido asumido con responsabilidad. Además, se puede aprovechar el momento para explicarle que la adopción es una alternativa estupenda a la hora de tener un perro.

Una mascota puede vivir muchos años para disfrutar de su convivencia, pero también para dedicarle tiempo, dinero y sacrificar nuestra comodidad e intereses. La tenencia responsable requiere: un tiempo de reflexión y una recopilación suficiente de información sobre el candidato adecuado. De esta manera, el perro será feliz en nuestro hogar y toda la familia podrá disfrutar de su compañía.

En estas fechas más que nunca hay que tener claro que un perro o un gato NO es un juguete. No podemos jugar con él cuatro días y después olvidarnos de que está ahí. Conlleva una responsabilidad muy grande y tenemos que estar seguros de que seremos una familia adecuada para el animal que queremos traer a nuestro hogar.



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